¿Qué es el ácido glicólico?  

El ácido glicólico es uno de los AHA (alfa hidroxiácidos) más conocidos y utilizados en cosmética. Si te preguntas qué es el ácido glicólico, piensa en él como un exfoliante químico que actúa en la superficie de la piel para eliminar células muertas, acelerar la renovación celular y mejorar la textura. Todo sin gránulos, sin fricción y con resultados visibles. 

Se extrae principalmente de la caña de azúcar y destaca por tener la molécula más pequeña de todos los AHA. ¿Qué significa esto? Que penetra con facilidad en la piel y actúa de forma más profunda que otros ácidos similares, como el láctico o el mandélico. Esto lo hace muy efectivo, pero también implica que debes usarlo con precaución si tu piel es sensible o estás empezando con exfoliantes. 

En resumen: es un ingrediente estrella si buscas luminosidad, suavidad y un tono más uniforme, pero como con todo activo potente, el secreto está en saber usarlo bien.

 

¿Para qué sirve?   

El ácido glicólico actúa sobre varias capas de la piel, por lo que su efecto va mucho más allá de “quitar lo que sobra”. Estos son sus beneficios principales: 

  • Exfolia suavemente, disolviendo los enlaces que mantienen unidas las células muertas en la superficie de la piel. 
  • Mejora el tono desigual y ayuda a difuminar manchas causadas por el sol, marcas de acné o pigmentación postinflamatoria. 
  • Atenúa líneas finas y arrugas gracias a su acción sobre la renovación celular. 
  • Estimula la producción de colágeno, lo que mejora la firmeza y la elasticidad. 
  • Ilumina la piel, dejándola más lisa, uniforme y con ese glow que se nota. 

Su efecto es acumulativo: con el uso regular y correcto, la piel se transforma visiblemente. Pero hay que tener claro que es un ácido potente y debe usarse de forma cuidadosa, sobre todo al principio.

¿Cómo usar el ácido glicólico?  

El ácido glicólico no es complicado de usar, pero sí requiere seguir ciertas pautas para evitar irritaciones y sacarle el máximo partido: 

  • Utilízalo solo por la noche, ya que puede aumentar la sensibilidad al sol. 
  • Empieza con una frecuencia de 1–2 veces por semana si tu piel no está acostumbrada. Luego, puedes aumentar gradualmente si no hay reacción. 
  • Aplícalo después de la limpieza y antes del sérum o crema. Si tu piel es sensible, espera unos minutos para que esté completamente seca. 
  • Es normal sentir un leve cosquilleo al principio, pero si arde o molesta, retíralo y prueba con una fórmula más suave. 
  • Usa siempre protección solar al día siguiente. Este paso no es negociable: estás afinando la capa más superficial de tu piel y necesitas protegerla bien.  

¡Ojo! Si estás usando otros activos como retinol, vitamina C o exfoliantes BHA, evita combinarlos en la misma rutina (al menos al principio). Puedes alternarlos por días para mantener la piel estable. 

 

 

Ácido glicólico vs. Retinol    

Ambos ingredientes se utilizan para mejorar la textura y el tono de la piel, pero tienen mecanismos de acción diferentes: 

  • El ácido glicólico exfolia la capa superficial, eliminando células muertas y mejorando la textura visible. 
  • El retinol actúa en capas más profundas, estimulando la renovación celular desde dentro y promoviendo la producción de colágeno. 

No tienes que elegir entre uno u otro: puedes usarlos en noches alternas si tu piel lo tolera, o empezar con uno y añadir el otro más adelante. Lo importante es respetar los tiempos y escuchar cómo responde tu piel. La clave es no sobrecargarla.

¿Cuántas veces usar ácido glicólico a la semana?    

La frecuencia ideal depende mucho de tu tipo de piel y de tu experiencia previa con exfoliantes. Aquí te dejamos una guía rápida: 

  • Piel sensible o principiante: 1 vez por semana con una concentración baja (5% o menos). 
  • Piel normal o acostumbrada a ácidos: 2 veces por semana, con concentraciones moderadas. 
  • Piel grasa, resistente o con experiencia: hasta 3 veces por semana, incluso con concentraciones más altas, si hay tolerancia. 

Consejo: no lo uses todos los días, aunque tu piel lo tolere bien. La exfoliación constante puede debilitar la barrera cutánea. Mejor mantener un equilibrio que garantice resultados sin dañar la piel. 

¿En qué formato usarlo?   

Puedes encontrar ácido glicólico en varios tipos de productos, y cada uno tiene una intensidad diferente: 

  • Tónicos: ideales para empezar. Suelen tener una concentración baja y se aplican con algodón o con las manos. 
  • Sérums y ampollas: perfectos si ya tienes experiencia. Suelen tener concentraciones más altas y una acción más potente. 
  • Mascarillas o peelings: para tratamientos puntuales. Úsalos con precaución y respeta los tiempos de exposición. 
  • Limpiadores exfoliantes: acción más suave al ser productos de enjuague, buenos para mantenimiento.  

Escoge el formato según tu nivel de experiencia, y si es la primera vez que usas ácido glicólico, mejor empezar por un tónico o un limpiador para evaluar la tolerancia.

¿Qué tipo de piel puede usarlo?    

En general, el ácido glicólico puede adaptarse a casi cualquier piel si se elige bien la concentración y la frecuencia de uso:  

  • Piel grasa o con poros dilatados: ayuda a reducir impurezas, limpiar poros y controlar el sebo. 
  • Piel con manchas o tono irregular: mejora visiblemente la uniformidad y la luminosidad. 
  • Piel con textura o rugosidad: suaviza y deja el rostro más liso. 
  • Piel seca o madura: estimula la renovación celular y aporta glow, pero debe combinarse con ingredientes hidratantes para evitar tirantez. 

Si tu piel es muy sensible o estás en tratamiento dermatológico, mejor consultar antes o elegir alternativas más suaves como el ácido láctico o mandélico. 

 

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